23.3.15



En los primeros años de la crianza me dediqué, aparte de a disfrutar y contemplar, a proponer y a proporcionar herramientas que estimularan o que entretuviesen. Después de esta etapa intuyo que me he sentido perdida, intentando entender las personas que se iban definiendo en mis hijos, quizás a veces sorprendida o contrariada, a veces desde cierta distancia, a veces chocando y a veces sintiendo una complicidad inigualable. Y lo que finalmente he acabado entendiendo, espero que no sea demasiado tarde, es que lo único que tengo que hacer es estar atenta a sus necesidades e inquietudes. Por eso, el día en que Ramon me soltó como quién no quiere la cosa un a mi me gustaría criar una planta, mamá, no lo dejé escapar. La verdad es que no nos fuímos derechos al centro de jardinería, sino que en varias ocasiones le sacaba el tema y hablábamos de qué tipo de planta le apetecía, si quería verla crecer desde semilla, si podíamos cogerla pequeñita y ayudarla a crecer, si quería intentarlo con un árbol, o bien prefería que tuviera flor... Una vez definidos todos estos aspectos, el sábado a primera hora, para celebrar la llegada de la primavera, fuímos a por nuestra nueva inquilina. Saboreé el verlo entre las bandejas de planteles y macetas, mirando y remirando, preguntándome y reflexionando. Es un niño muy indeciso, pero me permití darle todo el tiempo que necesitara. Y finalmente la planta elegida fue un pimiento. De hecho era la primera plantita en la que se fijó al entrar. Y allí lo tenéis, con la macetita de plástico negro entre sus manos, transportándola con mucho cuidado hasta el coche, sentado en el asiento trasero y sin dejarme de hacer preguntas hasta llegar a casa. La trasplantó cuando la lluvia nos dió una tregua, y ahora  no deja de contemplarla desde la ventana, viniendo a mi encuentro para contarme las diferencias que él percibe y que para mi son imperceptibles.


5 comentarios :

Le Bon Papier dijo...

Bello. Experiencias como ésta, aún siendo sencillas y cotidianas, son las que de verdad llenan y dan sentido a la vida. Me ha encantado.

Anónimo dijo...

En las primeras frases del texto has explicado muy bien unos sentimientos que yo he tenido y tengo respecto a la crianza. Al final he llegado al mismo punto, estar atenta a sus necesidades e inquietudes.

Gracias por escribirlo.

Lola

Caterina Pérez dijo...

muchísimas gracias!

Gretelain dijo...

Soc fan del teu fill! ;)

Anna drimvic dijo...

qué bueno que él sea consciente de lo que quiere y le apetece y sea capaz de expresarlo, y de que tú no lo hayas dejado escapar. me ha parecido un texto precioso