11.12.11

Muérdago

...o digue-li vesc...






Lo primero que me viene a la mente al pronunciar sus redondeadas sílabas es al druida Panorámix subido a la copa de un árbol, recolectándolo con una hoz de oro.

El muérdago es una planta semi-parásita, es decir, que crece a costa de otras. Sus tallos son muy articulados, sus hojas pequeñas y muy verdes, y sus frutos unas bayas traslúcidas que maduran a finales de otoño y que se convierten en delicias para mirlos o tordos.

Crece en árboles de hoja caduca como nogales, tilos o manzanos, pero también en alguna variedad de hoja perenne como el pino o la encina. Forma unas bolas de arbusto que se agarran a las ramas altas. Así que, para localizarlo, tenemos que pasear por el bosque alzando la mirada por encima de la línea de visión que nos permite nuestra estatura.

Los druidas celtas le atribuían un montón de propiedades mágicas y curativas, a la vez que lo consideraban un eficaz amuleto protector y un símbolo de paz. Su recolección formaba parte de un ritual complejo que se efectuaba en fechas muy concretas próximas al solsticio de invierno. También se creía que besarse debajo de un árbol con muérdago hacia perdurar el amor de la pareja, de ahí que esta superstición ha llegado a nuestros días besándonos debajo de un ramillete colgado en una puerta.

Aún así, lo mejor del muérdago que ha llegado a casa para dar la bienvenida a la navidad, ha sido contemplar a mi padre en medio del bosque, con su "gorro playero de trabajar en el campo", subido a una escalerita, ayudado logística y moralmente por su mujer y mi chico, mientras, a falta de una hoz de oro, cortaba con unas enormes tijeras de podar rojas algunas ramitas del muérdago que crece en su pino.

Ahora solo nos queda pendiente el beso... t'has donat per al.ludit??